Juan Segarra Palmer: historia de un machetero

Recuperado de: Semanario Claridad y de Nueva Pensamiento Crítico

 

Juan Segarra Palmer: historia de un machetero

POR NUEVA PENSAMIENTO CRÍTICO · PUBLICADA 17 DE DICIEMBRE DE 2025 · ACTUALIZADO 17 DE DICIEMBRE DE 2025

Juan Segarra Palmer sobre su proceso de concienciación, su formación como luchador por la independencia de Puerto Rico, las acciones políticas con las cuales hizo su aportación patriótica para alcanzarla y reflexionar sobre su postura de que pensar distinto no es un impedimento para buscar puntos de entendimiento, puede contribuir al necesario diálogo para la reconciliación…

Por josefina-pantoja-oquendo

Buenas noches. Doy la bienvenida y las gracias por estar aquí a las personas presentes. Reciban un saludo cariñoso por honrarnos con su presencia esta noche. Un saludo especial para la compañera Lucy Rodríguez, ex prisionera política; al Profesor y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, Julio Fontanet Maldonado y su familia y al protagonista de la entrevista, el compañero Juan Segarra Palmer y su familia.

Comienzo por agradecerle al Lcdo. Fontanet Maldonado la invitación para compartir la presentación de su más reciente libro, junto a el Dr. Carlos Severino, lo que constituye un privilegio para mí. Julito, como le decía nuestra amiga Tati Fernós, es una persona a quien respeto y quiero mucho. Acostumbrada a sus obras jurídicas, me sorprendió su incursión en la vertiente literaria de las entrevistas. Especialmente, cuando el entrevistado es un exprisionero político que perteneció al Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños- Ejército Popular Boricua-Macheteros (PRTO-EPB- Macheteros). Me enteré de su próxima publicación cuando fue él el entrevistado en ocasión del Radio Maratón a beneficio de Claridad, celebrado el pasado 30 de agosto, para hablar del cuarenta aniversario de los arrestos ocurridos en aquella fecha y de la obra relacionada con esos hechos que acababa de escribir. Poco tiempo después recibí su llamada para compartir con ustedes esta noche.

Les hablo a continuación de mis impresiones sobre la obra y  la conversación entre dos de la que trata. De una primera y ávida lectura una se percata de que no solo se trata de una entrevista, sino que hay una tesis planteada, con mayor énfasis en la primera y en la última parte  del libro. El entrevistador y el entrevistado coinciden en que existe la necesidad urgente de la descolonización de Puerto Rico y de que para lograrlo es imperativa la reconciliación nacional entre las diversas fuerzas y sectores que, con una gran variedad de opiniones, como dice la canción, conviven en nuestra Patria. En las reflexiones que intercambian, encontramos que, para propiciar la descolonización, el diálogo y la búsqueda de consensos tienen que darse para encontrar el mecanismo propicio  para que el proceso marche, a pesar de las diferencias ideológicas.

Probablemente, de inmediato se preguntará quien lee, como fue mi experiencia, ¿podrá superarse el partidismo fanático, el oportunismo de los políticos de turno, la indiferencia de quienes viven para mantener su comodidad, la prioridad de lograr sobrevivir que enfrentan las personas empobrecidas que buscan atender sus necesidades urgentes, entes que pensar en el estatus político de Puerto Rico? Estas interrogantes, en lo absoluto restan validez a la afirmación del autor de que conocer la historia de Juan Segarra Palmer sobre su proceso de concienciación, su formación como luchador por la independencia de Puerto Rico, las acciones políticas con las cuales hizo su aportación patriótica para alcanzarla y reflexionar sobre su postura de que pensar distinto no es un impedimento para buscar puntos de entendimiento, puede contribuir al necesario diálogo para la reconciliación.  Sin duda, este es uno de los objetivos de la obra que hoy se presenta.

La coincidencia entre autor y entrevistado en cuanto a la necesidad de la reconciliación nacional como requisito para la descolonización, deja también sobre la mesa cómo, una vez alcanzada esa reconciliación, se podría vencer la resistencia de Estados Unidos a atender el requerimiento consensuado de los sectores del archipiélago puertorriqueño. El derecho internacional a la libre determinación y soberanía de los pueblos nos protegería, pero de sobra conocemos el abuso de poder de aquella nación acostumbrada al imperialismo descarado. Habría que apostar a la resistencia nacional, demostrada durante siglos de coloniaje y en instancias concretas como Vieques, como el factor determinante.

La segunda lectura del libro la hice de manea más pausada para poder presentar mi apreciación y algunas reflexiones ante ustedes. Sobre el prólogo escrito por el profesor Rafael Cox Alomar debo decir que me gustó mucho porque nos ubica en el contexto histórico y geo político en el cual se desarrollo Juan Segarra Palmer como militante independentista de una organización clandestina cuya plataforma incluía la lucha armada. Datos muy relevantes sobre lo que ocurría en El Caribe, en América Latina. Estados Unidos y Europa nos colocan en el escenario que existía cuando defensores de la independencia patria blandieron el machete para instituir el Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños, el 26 de julio de 1976, fecha escogida para rendir homenaje a la gesta del Asalto al Cuartel Moncada en el 1953, importante antecedente al triunfo de la Revolución Cubana siete años después. En las páginas 10 y 11 se pormenorizan las actividades de represión instigados por la derecha en Puerto Rico, ejecutados por policías corruptos y el exilio cubano, entre otros grupos. La fundación del PRTP-Macheteros fue una respuesta a lo que acontecía. Se destacan tres sucesos trágicos en nuestra historia de lucha por la independencia: el asesinato de Santiago Mari Pesquera el 24 de marzo de 1976, el de Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978 y el de Carlos Muñiz Varela el 28 de abril de 1979. La referencia de eventos y su análisis en el prólogo nos sirven de marco de referencia para adentrarnos en la entrevista que desarrollan Fontanet y Segarra.

Sobre la Dedicatoria me agradó el justo reconocimiento que el autor  le hace a las organizaciones y comités que trabajaron sin descanso en la búsqueda de apoyo y solidaridad hacia las prisioneras y prisioneros políticos y de guerra, cuyo proceso de excarcelación es objeto  de la conversación. El Comité Unitario Contra la Represión (CUCRE), el Comité Pro Libertad de los Presos Nacionalistas, el Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, el Comité Especial en Defensa de los Prisioneros de Guerra Puertorriqueños y el Comité de Amigos y Familiares de los Arrestados el 30 de agosto, llevaron a cabo una encomiable labor en distintos momentos históricos para que las personas que lucharon por la libertad patria regresaran a casa. Comités de apoyo, como los mencionados por el Lcdo. Fontanet hacen trabajo de educación a la comunidad sobre quiénes son las personas que luchan por la independencia de su Nación, recaban apoyo para su excarcelación, buscan respaldo económico para los gastos legales y también atienden las necesidades de la familia, así como las de la prisionera o prisionero mientras está tras las rejas.

En cuanto a la estructura de la entrevista, el Lcdo. Fontanet tuvo cinco conversaciones con Juan Segarra. La presentación de la entrevista se divide en siete partes, además del prólogo y de la Dedicatoria. La primera parte es titulada “Juan, Papo o Junior y la Reconciliación Nacional: A Modo de Introducción”. Es muy importante y bien lograda pues plantea la tesis del autor sobre la reconciliación nacional como paso indispensable para la descolonización y nos presenta el trasfondo que lo motiva a escribir el libro. Sobre el particular, señala que es su propósito, y cito, “lograr que nuevas generaciones conocieran lo acontecido en ese periodo históricolas actividades políticas desde el clandestinaje como parte de la historia de Puerto Rico y sus motivaciones”.   Además, a través de sus preguntas y las contestaciones del entrevistado logra que conozcamos a Juan, Papo o Junior como persona. En la conversación Fontanet se ubica a sí mismo en el momento histórico de 1985, cuando se efectuaron los múltiples arrestos y allanamientos del 30 de agosto, momento crucial en la vida de Segarra Palmer. El autor era entonces un joven estudiante que, posteriormente se hizo abogado. Nos cuenta una anécdota cuando su clase de escuela superior recibió la asignación de investigar y escribir sobre la postura de los partidos políticos de Puerto Rico en cuanto a la excarcelación de los prisioneros políticos nacionalistas. ¿Por qué sería que le asignaron a Fontanet la del PIP?  Además, como parece ser su costumbre, se alejó de lo tradicional y le escribió una carta, a modo de entrevista, al entonces encarcelado Don Rafael Cancel Miranda que, para su sorpresa, éste le contestó, de la forma tan suya que Don Rafa solía hablarles a las juventudes. Sin duda alguna, merecen especial reconocimiento las maestras y maestros que se salen de la cajita curricular para que sus estudiantes conozcan la historia que el sistema no enseña.

En esta parte de la entrevista también nos damos cuenta de la admiración que siente el autor por la personalidad de Segarra Palmer. Sobre el particular les invito a leer las páginas 24 y 25.  En “Del Condado a los Albores del Clandestinaje”, en la conversación entre Fontanet y Segarra obtenemos información sobre la familia del entrevistado, la escuela a la cual asistió, el área de El Condado en la cual pasó su niñez y adolescencia, sus amistades, sobre las cuales guarda memorias precisas. Nos enteramos de que fue un buen estudiante, un jugador de baloncesto bastante discreto, porteador de periódicos, hijo de un abogado independentista y cuya madre provenía de Nueva York. Juan es el mayor de tres hermanos varones y una hermana. Del tono de las contestaciones en ésta y otras partes de la entrevista, se desprende el gran amor y respeto de Juan por su mamá, Doña Noemí y por su padre, Don Juan (Quique), quienes siempre lo apoyaron.

A esta altura de la entrevista apreciamos también la formación académica e intelectual de Segarra que comenzó en  el Colegio St. John en El Condado y se fortaleció en la prestigiosa escuela preparatoria Andover, en Massachusetts. Hay inicios de su toma de conciencia a través de lecturas e investigaciones sobre el imperialismo norteamericano. Su aceptación en la Universidad de Harvard estaba, prácticamente, garantizada. Aunque el plan era hacerse abogado, no llegó a concretarse. Eran tiempos revueltos en los que el estudiantado luchaba por sacar las estructuras militares de los campus universitarios y se protestaba contra la guerra en Vietnam. “El Abuso que Cambió una Vida”, la suya, es narrado y presentado por el entrevistado como el punto de inflexión en el cual Harvard dejó de ser la meta para él. Se convenció de que su vida tiene otro propósito. La golpiza de la Policía al estudiantado y particularmente a su amigo en silla de ruedas, fue la clave.

La entrevista es detallada en cuanto a la búsqueda de Juan del espacio desde el cual participar en la lucha por la independencia de Puerto Rico. Habla sobre su estadía en Cuernavaca, México durante algunos meses, su intento de terminar los estudios universitarios en la Universidad de Puerto Rico, para, finalmente, regresar a Harvard a terminar el bachillerato, más como una muestra de respeto y agradecimiento a Doña Noemi y a Don Quique. Su interés por integrarse a una organización política clandestina, que utilizara la lucha armada, ya estaba definido. En “Comenzó el Clandestinaje” la entrevista nos conduce al accionar de Segarra en esa dirección. Se estableció la conexión con Filiberto Ojeda Ríos.

Encontramos abundante y minuciosa información sobre las estructuras organizativas. Asumo que se debe a que se trata de eventos que ya estaban accesibles en los expedientes judiciales del caso de la Wells Fargo, en Hartford. Pueden ser detalles atractivos para las personas interesadas en la acción militar o en la formación y eficiencia de las organizaciones. Yo hubiera preferido algunas preguntas sobre las posibilidades de la lucha clandestina en las circunstancias actuales, en las que la tecnología avanzada penetra todos los resquicios, así como su pertinencia en el actual Puerto Rico.

De la lucha armada y el Derecho Internacional destaco la información que ofrecen tanto el entrevistado como el entrevistador sobre las disposiciones que protegen a los pueblos colonizados y a las personas que luchan por su liberación. En las contestaciones de Segarra encontramos cómo los operativos del Ejército Popular Boricua-Macheteros, se ajustaban a los criterios internacionales para poder ser invocadas como defensa o actividades protegidas por el Derecho Internacional. Por su parte, el profesor Fontanet domina la materia como penalista que, además, enseña un curso sobre la interacción de ambas materias.

La parte de la entrevista relacionada con el operativo de Hartford, coloca en el escenario a Víctor Gerena, el conductor del camión cuya carga de siete millones, fue expropiada por Los Macheteros. Él representa a la diáspora boricua comprometida con la independencia de Puerto Rico. Para ello sacrificó su vida familiar para garantizar el éxito de la acción que él mismo propuso. Me conmovieron el cariño y el respeto con los que Segarra se refiere a Gerena y el sentido de culpa con el cual ha permanecido a través de los años porque aquel nunca podrá retornar a lo que hubiera sido su vida normal. También por la feroz persecución y acoso que sufrieron sus familiares. Víctor Gerena, su madre Doña Gloria y demás personas de su entorno, deben tener un lugar especial en la historia del independentismo puertorriqueño.

La posterior reivindicación del operativo de la Wells Fargo por los Macheteros y su vinculación con la lucha de liberación nacional, limpió la imagen de Víctor en cuanto a que se tratara de una acción para su lucro personal. Esa adjudicación cuya decisión no fue del todo consensuada, causó desacuerdos dentro de la organización que, eventualmente, fueron divisorios. La entrevista no abunda en detalles sobre el particular.

Además del operativo de Hartford y la posterior distribución de juguetes por los Reyes Magos en aquella ciudad y en Puerto Rico con parte del dinero expropiado, en la conversación provocada por Fontanet, se abordan las principales acciones militares del Ejército Popular Boricua con detalles sobre la planificación, el desarrollo de su ejecución, pero más importante aún, se destacan las razones específicas que las motivaron. En términos históricos es información valiosa pues demuestra que la organización política actuaba de forma justificada para responder atropellos cometidos en contra del movimiento independentista puertorriqueño. Por ejemplo, la acción de la base aérea Muñiz, fue en respuesta al robo de las elecciones de 1980 por Romero Barceló y en apoyo a la lucha del pueblo salvadoreño, mientras que el operativo de Sabana Seca, ocurrió en desagravio al asesinato de Ángel Rodríguez Cristóbal en la prisión federal donde cumplía sentencia por su activismo a favor de Vieques.

Otro dato histórico de relevancia es la fecha de la fundación del  Partido Revolucionario de los Trabajadores-EPB- Macheteros, el 26 de julio de 1976. Cuenta Segarra que fue en respuesta a la violencia ejercida contra el movimiento independentista. El prólogo del profesor Cox Alomar recuerda en detalle los desmanes cometidos por la derecha y las respuestas de la organización clandestina.

La parte de la entrevista titulada “Un Preso de Alto Perfil” me transportó al amanecer del 30 de agosto de 1985 hace 40 años, cuando el FBI, allanó múltiples hogares y otros espacios y efectuó arrestos en San Juan, Caguas, Vega Baja, Luquillo, pero también en Estados Unidos y en Cuernavaca, México. En este último la Interpol fue brazo utilizado para arrestar y torturar a Lucy Berríos, militante de la organización y compañera de Segarra Palmer. La actuación de los agentes federales fue brutal, especialmente por el impacto que tuvo en las crías sorprendidas en su sueño para enfrentarse con armas largas antes sus infantiles ojos y con la imagen de sus padres y madres con cadenas y bajo arresto.

El golpe emocional para las familias, la reacción solidaria de los vecindarios afectados, el teatro militar que montó el gobierno de Estados Unidos, el combate de Filiberto Ojeda Ríos en Luquillo, son historias para ser contadas por sí solas.

La narración de Segarra en torno a su vida encarcelado, es una de las que más disfruté porque sin alardes, con sencillez y mucha franqueza nos expone como sobrevivió 17 años de prisión sin amargarse, con una gran fortaleza espiritual que era parte de su personalidad, pero que enriqueció más aun utilizando los recursos existentes en el sistema carcelario que no fueran incompatibles con sus principios. Cuidó su salud física y combatió el ocio de todas las formas posibles, incluso haciendo deportes, al tiempo que continuó cultivando su intelecto mediante la lectura y alimentando su ser interior con la meditación y la oración. Tenía la esperanza puesta en que el movimiento independentista y el pueblo puertorriqueño, solidario por demás con la defensa de los derechos humanos, lo traería de vuelta a la Patria, como hizo con Lolita Lebrón, Irvin Flores, Andrés Figueroa Cordero, Oscar Collazo y Don Rafael Cancel Miranda. Y no se equivocó. Es conmovedora su fe en que la gente lucharía por la excarcelación de las prisioneras y prisioneros políticos, incluso después que tuvo que esperar tiempo adicional, luego de la salida de la mayoría. Su fortaleza se resume en la reflexión que hace y encontramos en la página 215: “El ánimo es lo más importante para todo en la vida”.

El entrevistador le hace preguntas sobre la apreciación que tiene de su vida, al mirar hacia atrás. Por ejemplo, si se arrepiente de algo. La respuesta es categórica y muy personal. Me pareció genuina y difícil para ser expuesta públicamente. En esta parte de la conversación también hay intercambio en cuanto a la apreciación que ambos tienen sobre la familia, así como  en el apego y amor por su gente.

Casi para finalizar la entrevista el autor conduce el diálogo hacia la opinión de Segarra sobre la situación política de Puerto Rico en ese momento. De nuevo, encontramos una visión llena de positivismo y de esperanza de que el pueblo puertorriqueño enfrentará los retos del coloniaje-entre los que menciona el éxodo de profesionales, el desplazamiento, el partidismo, la corrupción-mediante la lucha y las alianzas. Coloca una carga muy positiva en la enorme participación de las mujeres en el activismo. En lo que es música para mis oídos de feminista, destaca la prominencia de las mujeres en posiciones de liderato como el cambio más grande observado por él desde que entró en prisión hasta el momento en que es entrevistado por Fontanet. Entiendo que se refiere al liderato en las organizaciones y frentes de lucha no gubernamentales. Ciertamente nosotras no nos quitamos ni dejaremos que nos arrebaten las reivindicaciones alcanzadas. Las que afirmamos el derecho patrio a la libre determinación e independencia, tampoco dejaremos de luchar por ella.

Segarra menciona también como un cambio significativo e impacto de las redes sociales. Reitera la importancia de la descolonización al señalar que:  Para mí, la descolonización es imprescindible para que mis hijos y nietos puedan vivir en un Puerto Rico mejor.”

En las reflexiones finales el autor escribe con posterioridad a las elecciones de 2024, que los resultados son cónsonos con el análisis de Segarra en la entrevista. Opino que también con el suyo, pues coinciden. Señala que los números obtenidos por la Alianza, por la gobernadora y por el Partido Popular apuntan a que el sector de mayor juventud en la población se inclina hacia el cambio y se aleja del voto por tradición familiar.

Fontanet aprovecha también para resumir el recorrido por la vida de El Machetero a través de la entrevista y destaca el impacto favorable que tuvo en él para reflexionar sobre la realidad puertorriqueña y sobre nuestro Pueblo, matizado todo ello por la realidad política del país.

Para finalizar quiero recomendar la lectura de “Juan Segarra Palmer, la Historia de un Machetero”. Conocerán al entrevistado por el autor a través de una conversación en la que también podrán acercarse a sus opiniones sobre los diversos temas que plantea Fontanet en las preguntas. También tendrán su visión sobre la organización política que durante un intenso periodo de tiempo defendió la dignidad nacional y el derecho del Pueblo puertorriqueño a la libre determinación e independencia.

Luego de finalizar el libro, hay algunos puntos sobre los que me gustaría conocer más. Por ejemplo, cuál fue el eslabón que condujo a los arrestos del 30 de agosto de 1985; cuál es la visión de las compañeras que fueron arrestadas y encarceladas: Ivonne Meléndez y Lucy Berríos; qué impidió la  reconciliación entre los sectores en pugna dentro de la organización clandestina, luego del operativo de la Wells Fargo; cómo las familias enfrentaron los procesos; cuál es el sentir después de 40 años de las hijas e hijos; que nos pueden contar sobre el impacto que tuvo en las vidas de sus abuelas y abuelos, como Doña Noemí Palmer, Doña Cristina Claudio, Don Quique Segarra. Tal vez otras entrevistas y más investigaciones contribuyan a encontrar las respuestas.

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